…un texto nace cuando es leído por el Otro: el lector

A partir de ese momento el texto y el lector se conectan como una máquina de seducciones recíprocas. En cada lectura el lector seduce al texto, lo transforma, lo hace casi suyo; en cada lectura el texto seduce al lector, lo transforma, lo hace casi suyo. Si esta doble seducción alcanza a ser “de cierta manera”, tanto el texto como el lector trascenderán sus límites estadísticos y flotarán hacia el centro des-centrados de lo paradójico. (Benitez Rojos)

Empecé a leer La guaracha del Macho Camacho intentando observarlo usando el discurso del Caos que emplea Benítez Rojo: “caos en el sentido de que dentro del desorden que bulle junto a lo que ya sabemos de la naturaleza es posible observar estados o regularidades dinámicas que se repiten globalmente… para el lector tipo Caos, siempre se abrirán pasadizos inesperados que permitirán el tránsito entre un punto y otro del laberinto.” y con la intención de observar y reflexionar sobre la relación lector-texto que propone.  Y para enriquecer la experiencia un poquito más, tenía un mix de música guaracha de fondo tocando mientras que leía, a ver si los ritmos surgen del texto, como se dice del texto de Luis Rafael Sánchez.

De hecho, antes de meterme en el caos del texto, lo que me llamó la atención principalmente fue la repetición que usa el autor.  La repetición de palabras, de expresiones y de formas de hablar y formas de usar palabras.  Este dispositivo, para mí, está de acuerdo con la música guaracha.  Desde niña he clasificado música por sensaciones corporales.  Y es de estas sensaciones, no la letra, que formo mis opiniones sobre la música.  Cuando oigo la guaracha, como el son, siento pequeñas ondas repetitivas – ondas marinas, no hablo de las sonoras.  Esta sensación es muy distintita del sentimiento de otras clases de música.  Por ejemplo, cuando escucho la cumbia es fácil oír el trote de un caballo en la música, y el tin-ton del corazón -como la letra de una cumbia linda, pero cursi, La cumbia del amor: porque se oye el tin-ton, de tu corazón, y el mío…-pero lo que siente mi cuerpo escuchando la cumbia es verdaderas ondas sonoras, y es una sensación deliciosa.  Por esta razón, aunque mis amigos se burlan de mi por mi amor de la cumbia (y honestamente no hablo solo de las cumbias colombianas, sino también de la otra clase de cumbia, las cumbias tejanas – las más cursi!)

Regresando al apunto – lo que siento leyendo el texto de La guaracha del Macho Camacho son las onditas que crean Sánchez con su usa de repetición.  Por ejemplo:

…miércoles hoy, tarde de miércoles hoy, cinco pasado meridiano de miércoles hoy(106)

A las cinco de la tarde, a las cinco en punto de la tarde y son las cinco en todos los relojes…(125) [debe ser una referencia a Lorca, pero honestamente no entiendo la significación en el contexto…]

            …guaracha que Uds. han bailado o escuchado o comprado o reclamado a algún programa radiado, de contado que cantado o tarareado. (106)

 

El tono musical y lírico también es evidente de su uso de rima y aliteración: …Vicente es decente y buena gente – está atrapado, apresado, agarrado.  Dice: llegaré tarde. Llegaré tarde: redice.  Dice, redice, maldice y no se arranca algunos pelos porque algunos pelos tiene… (119)

Aunque hay ritmo y repetición en el texto, sobre todo hay caos.  Sánchez juega con el tiempo lineal, con las convenciones de lenguaje y gramática con su uso de frases largas, párrafos independientes, y con uso puntuación liberal.

El uso de estos dispositivos en caos es muy útil para su crítica del anglicismo y las influencias del imperio E.U. en su país:

HOLA, HOLA, PEPSICOLA: ingenio colonizado, Oficina y Consultoría de Práctica Síquica y Sicosomática del Doctor Severo Severino…El Doctor Severo Severino lo llamará para atrás…(136)

Me gustó mucho leer el texto, con la intención leerlo en el contexto de la isla que se repite/posmodernismo caribeño aunque creo que me hubiera gustado aun más leerlo independientemente, porque el ritmo del texto es muy agradable para mí, y el caos también porque como la mayoría, pienso en caos, no linealmente, entonces cuando me dejo, puedo seguir un texto así.  (Desafortunadamente esta filosofía todavía no me ha servido en leer el stream of consciousness de mi compatriota James Joyce)

 

Nota adicional – estoy muy agradecida por la anotaciones que ofrece el texto.  Aunque normalmente las anotaciones pueden romper la fluidez de una lectura, en este caso tienen mucho valor, tanto por sus explicaciones de vocabulario único puertorriqueño, y por sus aclaraciones de referencias culturales que pertenecen bastante a la comprensión del texto, por ejemplo no hubiera tenido la menor idea de que la palabra quiqui (145) se refiere a una fantasía sexual, ni que William Pen  es eufemismo de pendejo!

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